dijous, 19 d’abril de 2012

‘Según la leyenda crucificaron a Jesús unos tarraconenses’


Xavier Maymó (Altafulla, 1966) publica 'Servi de Semma' (Bondia) una novela ambientada cerca de Tàrraco. Una familia romana crece en un lugar paradisíaco: La Vil·la dels Munts. El padre, un hombre culto y poderoso, planea un fututo brillante para sus hijos, pero los plantes no le saldrán tal y como esperaba. Historia y aventuras

Su libro, ‘Servi de Semma’, arranca de una leyenda inquietante, la que explica quién crucificó a Jesús de Nazaret...
Sí. Poncio Pilatos fue Gobernador de la Provincia Imperial Tarraconensis antes de ser destinado a Cesárea y Judea como Prefecto. Por temor de ser asesinado por su propia guardia romana (los tiempos en Roma con Sejano y el nuevo emperador Tiberio no eran precisamente tranquilos), constituyó su guardia personal con íberos cosetanos nativos de las tierras de Tarragona. Al marchar a Judea, se llevó su guardia personal con él.

Continúe.
Sí, se explica que unos cuantos hombres escogidos de la Tarraconensis acabaron crucificando a Jesús de Nazaret. No está mal, ¿eh?

Sí, atrapa al lector.
En el libro hay mucho más. Se sitúa en el siglo I dC, en una familia romana que crece en un lugar paradisíaco: la Villa de Semma.

Que también se conoce como la Vil·la dels Munts.

Sí, Semma es el nombre romano de la Vil·la dels Munts y Servi es el nombre del protagonista. De aquí sale el título del libro, Servi de Semma.

¿Y qué le ocurre a esta familia que pueda explicar?
El padre, un hombre culto, planea un futuro brillante para sus hijos, pero la vida dispondrá sus deseos de forma diferente. Los caminos de los protagonistas acaban en un destino que nadie podía imaginar.

Juega entonces con la realidad y la ficción.
La novela está enmarcada en un contexto histórico riguroso, pero la historia es pura invención. Se desarrolla durante el siglo I dC en Semma, Tàrraco, Roma, la Galia y las provincias romanas de Judea, Galilea y Samaria. Es, esto sí, un libro que intenta desnudar la esencia de lo que somos, a través de sus personajes, en un mundo aún por evolucionar.

Aule es uno de los protagonistas, y era un esclavo… ¿Es un pequeño homenaje?
Lo es. Ni la Vil·la de Semma ni el mundo romano habrían podido subsistir sin los esclavos. De hecho, los aspectos civilizadores que Roma aportó a nuestra sociedad no se habrían generado sin el trabajo incesante de los esclavos.

¿Pasear entre los restos arqueológicos le inspiró?

Sin duda. La escritura sólo puede nutrirse de conocimientos y experiencias propias. Desde mi infancia en Altafulla, cuando las excavaciones de la Vil·la dels Munts eran tan solo un reflejo tenue de lo que son ahora, ya me quedé fascinado. Las termas, la domus principal, los jardines, los campos trabajados, la pequeña industria de salazón de pescado, una villa casi autárquica en medio del paraíso natural que es nuestra maltratada costa.

¿Cómo nació la idea de escribir este libro?
Nació de la febril imaginación de mi padre, Amadeu. Cuando me comentó sus ideas y leí sus primeros esbozos no pude resistir la tentación de escribir una historia de historias que, aun en sus inicios, tenían un potencial extraordinario.

Y usted siguió.
El libro es fruto de su generosidad y de cinco o seis años de esfuerzo conjunto, persistente y feliz. Más allá, la base para el tejido argumental parte de una leyenda que hoy sigue viva dentro del imaginario de la gran capital que fue Tàrraco.

¿Qué tiene la época romana que atrae al lector?
Es uno de los períodos más antiguos de los que tenemos más información. Tanta información de un periodo tan lejano nos resulta atractiva. Por otra parte, tanto la República como el Imperio Romano sentaron las bases de lo que es hoy nuestra civilización. Las gentes del litoral mediterráneo hemos cambiado muy poco en dos mil años.